
En las sierras recién en diciembre cosechamos. La fruta ha tenido tiempo de absorber inmensas cantidades de sol serrano. La maduración llevó su tiempo, pero vale la pena. Se nota con solo probar unas pocas. Esa deliciosa fruta es la que utilizamos para mermeladas y jugos. Todo con puro y verdadero arandano del Valle de Punilla. El Cerro Uritorco no nos deja mentir.
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